viernes, 19 de junio de 2015

Sir Gawain Y La Abominable Dama

Hoy me ha parecido interesante tomarme un poco más de trabajo del habitual y tirar de escaneado y edición de imagen como un forzado o un galeote, para poder subir y compartir este cuento de corte clásico, cuyas ilustraciones me parecen prodigiosas y cuyo desarrollo argumental estremecerá a los pequeños y hará sonreír a los mayores.

Desempolvo la que, sin duda, es una de las joyas de la sección de libros infantiles de mi biblioteca, encareciendo con la más ferviente insistencia que os toméis la molestia de leer y disfrutar y de difundir este pedazo de leyenda entre la peña menuda que tengáis a vuestro alcance, sean hijos, sobrinos, nietos, ahijados, vecinos, alumnos o tutorandos.

Se trata de un libro que adquirimos en casa a principios de los 90 y con el que he conseguido que mis hijos se durmieran estremecidos de pánico, paralizados por el espanto y, luego, fueran asaltados por las más horribles pesadillas, para poder correr a consolarlos y después arroparlos, haciéndome pasar así por un padre inmune al pavor y digno de confianza.
 

Bueno, en realidad no hay para tanto, lo que sí les inquietaba (y a mí también) es el dilema en el que se ve envuelto sir Gawain, ¿qué es mejor? ¿Qué es peor? ¿Qué preferirías ? Al final, el libro sale de la encrucijada por la vía del humor, pero todavía discutimos en casa sobre qué opción era la mejor posible…

A mí me sonaba esta historia porque, desde joven, me di un atracón con todo lo relacionado con el ciclo de las leyendas del rey Arturo, comenzando por la endeble cinta de animación de Disney, pasando por la inconclusa novela de Steinbeck, los gruesos ladrillos de Thomas Malory, hasta acabar en el brutal y bellísimo filme de Boorman: Excalibur (1981). A partir de ahí, mi interés se orientó hacia las historias de corte más sexurreralista, como las películas de Almodóvar y la programación de Telecinco.
 

En cuanto a este lujoso librito, de tapa dura y formato cuadrado y algo grande (23x23), lo publicó Altea en España en 1988. La versión literaria de la historia es achacada a Selina Hastings y las maravillosas ilustraciones deben su prodigio de ambientación, elaboración y detalle a Juan Wijngaard. Ignoro su disponibilidad actual y su precio, pero si lo localizas y hay un menor por ahí cerca, date un capricho y regálaselo (cuando se haga mayor, si le queda algo de memoria y sensibilidad, puede recordarte quizá con afecto).

Ahí va, todo seguido, sin más rollo. Comentaré sólo que las páginas 22-23 y 28-29 deberían ir unidas en una sola ilustración. Todas se pueden agrandar, con un click ratonil, para leer y sobresaltarse con más comodidad.   
 























1 comentario:

  1. Para un a ratos àcrata,escéptico,antisistema como tu,me extraña que recomiendes un cuento que podría,a mi modo de ver,ser firmado por la factoría Disney

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