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viernes, 31 de octubre de 2025

Sobre el humor en general

 Añadiré una breve precisión al texto de ayer sobre el concepto del humor políticamente correcto. Y es que no puedo estar más en desacuerdo con la concepción imperante, la que autoriza a los de abajo a reírse de los de arriba. Yo creo precisamente que lo que nos hace reír es el sentirnos superiores a otras personas, bien debido a su estupidez, a su negligencia, a su torpeza, a sus vicios, etc. El torpe que se resbala en la calle y se pega un topetazo, nos provoca una carcajada, sólo después, si se ha hecho daño, se nos despierta la piedad o la conmiseración y acudimos a socorrerle. En cuanto a los vicios, pensemos en las comedias de Molière, por ejemplo "Tartufo": nos da risa su hipocresía, dado que nosotros nos consideramos más sinceros y, por tanto, superiores a él. Por ejemplo en  "El ávaro", nos reímos de Harpagón por su ridícula tacañería, porque nos consideramos más generosos que él, por tanto superiores. Nos reímos de otros nacionalismos que consideramos más atrasados, más fanáticos o más tontorrones. Además esto es recíproco: nos reímos de los catalanes por tacaños y materialistas y ellos se ríen de nosotros por casposos y carcas. Cada lado percibe, de este modo su superioridad.

La lista se haría interminable: el que ve con agudeza se ríe del cegato, el que oye con detalle se ríe del sordo, el que tiene buena figura se ríe del gordo, el que es elegante se ríe del astroso y descuidado en el vestir, las mayorías lingüísticas, sexuales y raciales, amparadas en la superioridad que da el número, se mofan de las minorías correspondientes, a no ser que éstas estén muy bien organizadas para hacer que la burla sea socialmente inaceptable, cosa que no acabará con la burla, sino que la convertirá en soterrada. Ahí están los chistes de negros, de gitanos, de mariquitas, de paletos y de pijos.

Una cosa curiosa es, cuando a un pueblo de fuerte acento rural llega un tipo que habla correctamente: allí, en ese contexto pertenece a la minoría de los redichos, de los estirados y, como tal, es ridiculizado en un contexto en que está en inferioridad. Luego volverá a la capital y, allí, de nuevo en mayoría, se cachondeará con sus pares lingüísticos del habla incorrecta de los catetos.

Mi perspicaz esposa me hace ver que este asunto es más complejo de lo que yo pensaba. Me lleva a la idea de que nos reímos cuando las expectativas de alguien que no somos nosotros, se frustran. También cuando a otro sujeto le acontece algo totalmente inesperado. Lo imprevisto, la sorpresa es también fuente de hilaridad, sobre todo cuando es algo desagradable y les sucede a los otros.

También, bajo el paraguas de mi teoría es posible explicarse el reírse de uno mismo: entonces nos desdoblamos en un yo más tonto que sirve para reírnos desde un yo más listo. Me confundo y me doy cuenta: cuando me doy cuenta, me río del confundido. Me resbalo ridículamente y me caigo, si no me he hecho daño, cuando me levanto me río de ese yo más torpe que se ha caído y así.

Reconozco que estoy hablando de un tema en el que tengo poca base de conocimiento. Debería haber leído "La risa" de Henry Bergson, tema y autor me interesan mucho, pero es un libro difícil de encontrar en formato accesible. Otra vez será. 

jueves, 30 de octubre de 2025

La comedia amenazada

 Me dan un poquitín de pena los cómicos, vivimos malos tiempos para el humor. Y es que en la sociedad de los colectivos es bastante peliagudo meterse con cualquiera de ellos, sean mujeres, homosexuales, gitanos, tartamudos, subnormales, musulmanes, veganos, en fin, si te pones a mofarte de cualquier colectivo que no sean los blancos, los pijos, los ricos o los cegatos, ello supondrá tu linchamiento social y tu muerte civil.

Hay una teoría muy consolidada en la que, como norma general, el de abajo puede reírse del de arriba, el oprimido puede burlarse del opresor, el débil puede mofarse del fuerte, pero no al revés. Voy a detallar más la argumentación con la malvada idea de ver a dónde conduce. El negro puede hacer chistes de blancos, el musulmán puede pitorrearse de los cristianos, los empleados del jefe, las mujeress de los hombres, los tartamudos y gangosos de los que hablan bien, los jorobados de los que tienen la columna vertebral derecha, los homosexuales de los heteros, los alumnos de sus profesores, los gitanos de los payos, los ignorantes de los instruídos, los peatones de los conductores, aunque esto último me gustaría verlo. Quede bien claro que al revés las burlas son inaceptables.

Hay una excepción, de los ciegos, burriciegos, miopes, cortos de vista y cegatos, puede burlarse todo el mundo sanamente. Ahí está Rompetechos, las políticas miopes, la ceguera ante los problemas sociales, cuatro ojos y compañía. Yo, como pertenezco a este grupo, quisiera que todos los mermados fuéramos igualmente objeto de sana mofa: los tullidos y cojos, los sordos, los deficientes mentales, los espásticos y los desdentados, yo qué sé, todos los averiados. 

Ahora que he reflexionado un minuto más, me doy cuenta de que hay, además de los ciegos, dos colectivos más susceptibles de ser blanco de animadas bromas: los gordos y los calvos, por supuesto, siempre que sean varones blancos, heterosexuales y no estén en situación de vulnerabilidad social.

Bien, siguiendo este modelo en el que los inferiores estamos habilitados para burlarnos de los superiores, resulta que los gobernados podemos permitirnos burlarnos de los gobernantes. Esto formaba el núcleo o meollo del humor clásico, los chistes de Franco, del Rey, llamar manos de ministro a las patas de cerdo, la figura del bufón medieval, el Spitting Image, las viñetas políticas de los periódicos y, hasta no hace mucho, los monólogos de los cómicos o las imitaciones de políticos. 

Esto se ha acabado. Ya no es posible. Ya no hay margen. Uno ve a los políticos en los noticiarios y advierte que son imposibles de ridiculizar. Su discurso es tan pobre, tan grotesco, tan inusitadamente estúpido, que ya no es posible caricaturizarlo. El original siempre será más ridículo que cualquier imitador. Nada puede ser tan gracioso como unas declaraciones de María Jesús Montero, Pilar Alegría o Pedro Sánchez. Malos tiempos para los cómicos, no tienen la menor posibilidad de hacer la competencia a los personajes reales en lo tocante a hacer reír al público. Creo que incluso corremos el riesgo de atragantarnos de la risa.


jueves, 17 de mayo de 2018

Unión Europerra

"¿Justicia belga, eh? Menudo oximoron, en un país donde se escapan los terroristas, los pederastas y los golpistas, en el mismo tribunal, haciendo peinetas y pedorretas a jueces, fiscales y otros carcamales". Observaréis, por la afición a la rima fácil que, el que así habla, es mi amigo el Resentido, que se ha rapado la hirsuta pelambrera que rodeaba su rotonda y se ha tatuado en la nuca la cruz de Santiago. Está horrible y decrépito, igual que siempre.

Como lleva cuatro o cinco cervezas en su panza desmesurada, continúa hablando, o sea, pontificando: "¿Tú te acuerdas de aquél miserable descerebrado que mató en Cuenca a su novia y a otra pobre chica, las enterró en un descampado y se fue en coche, huyendo hasta Rumanía, donde lo pillaron gracias a que el muy idiota no había desactivado el localizador del móvil? Lo reclamó la justicia española y, a las pocas semanas lo entregaron." "Claro tío, fue un suceso muy sonado." "Hombre, hubiera sido más sonado si las feministas hubieran armado uno de sus habituales alborotos, pero a lo que yo iba es a que el impresentable aquél se equivocó." "Joder macho, un delito tan grave es ya una equivocación muy funesta ¿no?" "Bueno, pero lo que yo quería decir es que el maromo equivocó el rumbo de su huida: imagínate por un momento que se va a Bélgica. Se cursa la orden de detención, la euroorden, que dicen los pijoteras y el tío, tan tranquilo, que si las garantías jurídicas, que si el delito de doble asesinato no está tipificado en Bélgica del mismo modo que aquí, que si defectos de forma. Igual que en Rumanía lo entregaron en tres semanas, en Bruselas llevarían más de treinta meses toreándonos y es que se creen autorizados a todo, piensan que somos un país de mierda, que aquí solo hay camareros y limpiadoras y que nos pueden ningunear sin problema. Pero a esos giliflautas esta vez les va a salir el tiro por la culera: aquí van a descuartizar España de gratis, pero a continuación la comunidad europeorra se irá a tomar por culo en cuatro temporadas de otoño."

Apoyo atómico a la causa independentista

Me muestra el periódico, el de la Brunete mediática, claro y al fin sé a qué se refiere: "Bruselas ha denegado la extradición de los golpistas por un defecto de forma en la solicitud que han tardado cinco meses en detectar, eso es dislexia, sí señor". Para aplacar su cólera, le pago las cervezas mientras le digo sin mucha convicción:  "bueno, pero estos no han matado a nadie..."


"Dales tiempo", me contesta, se levanta y se va. Siempre se va con la última palabra, pero me deja pensando, ¿qué es más grave, un doble asesinato o promover un conflicto civil que puede llevar, Marta Rovira dixit, a "un baño de sangre"?


El éxito editorial que conmocionará Europa

Bueno, yo no considero que lo de la justicia belga sea para tanto, a mi modo de ver, la untuosa y prepotente Comunidad Europea no va más allá de una unión monetaria, por eso escribo en el título Europerra, porque solo está referida a la cosa de las perras, por lo demás, a mí no me resulta ni más ni menos ajeno un belga que un marroquí, o sea que mucha comunidad tampoco hay. El antieuropeísmo del Resentido no va más allá de otra de sus poses: no se va a renunciar a esta unión de comerciantes y mercaderes que parece haber traído un cierto bienestar material (y una buena dosis de anestesia), por un quítame allá estas pajas jurídicas. ¿O sí?


Fake flag 1. La quise diseñar ¡y ya existía! Los EUC

¿Alguien piensa seriamente que el euroescepticismo puede prender en España como ha prendido en Italia o Francia?¿Que hay por ahí un Juan Marino El Pene capaz de aglutinar el descontento que nos produce tanto intervencionismo, tanta chorrinormativa y tanto sinvergüinepto colocado con un momio de dietas, viajes, sinecuras, prebendas y disfrute de gabelas, por no hacer aparentemente nada en Bruselas, en Estrasburgo o en Eurodisney?


Fake flag 2. La futura bandera de la CEE

Eso por un lado, y por otro, tanta inanidad, tanta desidia, tanto camelo, tanto fraude... Yo, hace un mes, no lo hubiera creído posible. Ahora lo creo altamente probable: cuando las potencias que quieren desestabilizar a la muy insustancial CEE sepan cuál puede ser, aquí en Expaña, la otra pata de la pinza, igual pueden financiar y sacar de la nada a la vieja autarquía... Cosas veredes, amigo Sancho.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Bombachazo

Navegando por internet al buen tuntún, combino mis habilidades de navegandul y naveganso, con un puntito navegamberro y, tratando de desenredarme en la imposible maraña combinada de "news" y "fake news", tejida en torno a la extravagante convocatoria de huelga del 8 de marzo, me doy de morros con esta pintoresquísima imagen:


Analizada sin atender demasiado al contexto, parece la que un lunático machista hubiera diseñado para desacreditar a todo lo que rodea a tan polémica iniciativa.


Por una parte, siendo varón heterosexual como es mi caso, resulta difícil escapar al erotismo de la propuesta, pero consciente de que ya estoy un poco mayor, lo intentaré, sin dejar de señalar que las guapas modelos que posan son, hasta cierto punto, poco representativas de la masa de féminas llamada a parar mañana, puesto que el atractivo de su imagen (que no es casual) está por encima de la media, es decir, se cae en el sesgo pretendidamente denunciado por machista.


Dejaré aparte también un cierto aire, como de velo islámico, en las bragas usadas para tapar los rostros, porque es bien sabido la admiración que esa cultura despierta en los grupos feministas que jamás denuncian desliz machista alguno en tan igualitaria cultura.


No entrando pues en mi parecer "ciudadano" ni personal sobre la pertinencia o no del hemiparo anunciado para mañana, el cartelito me parece uno de los anuncios que más descrédito podrían arrojar sobre la iniciativa, si fuera observado por un testigo neutral, pongamos, un intelectual hermafrodita, aunque quizá no haya que acudir tan lejos para percibir que la imagen es francamente estrafalaria y ridícula. En cuanto al paro propiamente dicho, solo diré que ha producido mucho contento en mi hijo el pequeño, que tendrá un inesperado día de fiesta en el instituto porque "no va a ir nadie"; a los estudiantes les encantan las huelgas, son el grupo más fácilmente manipulable, perdón movilizable, cualquier oclocracia contará siempre con ellos.


Como, aunque nunca lo consiga, siempre intento ser ecuánime, busco el contexto concreto de la movilización a que se refiere el cartel y lo encuentro en un diario argentino (en tan bello país, las bragas son bombachas), al parecer, las trabajadoras escénicas de allí convocan una protesta para denunciar su situación laboral que imagino, sin esfuerzo, sujeta a las más variadas y evidentes discriminaciones, pues es frecuente entre las chicas de la farándula estar explotadas, mal pagadas y acosadas, salvo unos pocos centenares de casos que me vienen a la mente en este momento y que no son representativas del colectivo.



Aunque claro, si viéramos, señoras y señores, a unos maromos reivindicando que su masculinidad no fuera desdeñada, con la cara tapada por sus propios calzoncillos, se expondrían a ser tildados de exhibicionistas o de gilipollas y pensaríamos que se les había ido la pinza.

lunes, 5 de marzo de 2018

Carriles Bici Que No Van A Ningún Sitio

He hecho estas absurdas fotos "con atención extrema que no sé si se debe a un interés real o al deseo de comprender algo, cualquier cosa, encontrar la lógica que poco a poco la realidad ha ido perdiendo."


Ya que lo preguntas, no, no llega
hasta el castillo.

Mi pueblo está surcado de carriles bici abandonados, que arrancan de ningún sitio en concreto y te llevan a ninguna parte. La carencia de mantenimiento es absoluta, aunque parece no importar a nadie. Aquí, en Monzón, sólo verás dos tipos de ciclistas: unos, los deportivos, que salen tenaces a las carreteras o a los caminos rurales, incluso cuando el tiempo no es bueno. Éstos van en grupo y buscan la salida del casco urbano cagando leches, pues el tránsito hasta el extrarradio es incómodo y hasta peligroso; una vez fuera, hay varias carreteras, si no idóneas, sí lo bastante apropiadas para la práctica del ciclismo, otro tanto cabe decir de los adeptos  a los caminos, que encuentran fácilmente, trazados bastante buenos, apacibles y hasta encantadores si no fuera por los putos perros sueltos...



Atención: firme en mal estado.

El segundo tipo de ciclistas, los no deportivos, está constituido por los muchachos que se desplazan por calles, parques y avenidas, utilizando las aceras con la más absoluta carencia de normas, restricciones o cualquier otro cuidado; bueno, tal proceder no deja de ser consecuencia de lo anteriormente apuntado: en la calzada te juegas la osamenta, así que no seré yo quien empuje a los chicos al más que probable descalabro.



La valla final sugiere una creativa
combinación de ciclismo e hípica.

Donde sí que no he visto nunca un ciclista es en los carriles bici, diseñados aquí por algún dipsómano contumaz, algún derrochador o algún bromista. Ignoro si se cimentaron con recursos públicos, tal vez con los del fabuloso plan E de Zapatero que tan buen resultado dio allá en 2009 para mitigar la crisis que se avecinaba; o, tal vez, alguna normativa que desconozco, forzó en su día a las constructoras a ceder parte del terreno para estos y otros inservibles equipamientos que, sin ningún género de dudas, ninguna autoridad urbanística se molestó en inspeccionar o, si lo hizo, merecía  ganar un premio de venalidad o de incompetencia en categoría senior.



Éste fin de trayecto parece particularmente útil
para ir a hacer tus deposiciones al campo.

Recorro pues, perplejo y a pie, estos fragmentos de carril bici, desventrados más que agrietados, despintados y abocados a verjas, bordillos, senderos pedregosos y a la mismísima nada... Utilizándolos como alegoría, intentaría sacar alguna conclusión respecto a los recursos públicos que se dilapidan en este país, pero sería tan negativa y, probablemente, tan injusta que se la dejo al eventual lector, al eventual ciclista y al eventual defensor de estas y otras actuaciones que, una y otra vez, nos abocan a deliciosas mamarrachadas (públicas o privadas). 



Antes de estamparte contra las palmeras,
deja cruzar a los peatones.

Temporalmente fuera de servicio.

jueves, 1 de marzo de 2018

Mariano Y Concha Se Han Quedado Huérfanos

Todos los españoles de mi edad nos hemos reído, literalmente, miles de veces con el humor gráfico del muy prolífico y, a menudo, atinadísimo Antonio Fraguas, alias Forges, que ha pasado a mejor vida.


Lo de "a mejor vida" es puramente una sospecha, dado lo insatisfactoria que es ésta, aunque casi nadie la abandona de buen grado. Esta digresión viene a cuento de que Forges, uno de los dos máximos humoristas gráficos españoles de la segunda mitad del siglo XX (el otro es F.Ibáñez), tejió su copiosa obra humorística partir de la insatisfacción producida por ser un súbdito español durante el citado medio siglo: el país es insatisfactorio, la situación política es insatisfactoria, las relaciones humanas, en lo afectivo, en lo laboral, en la vida en común, son insatisfactorias y, a cuenta de ello, nos petamos de risa todos (y el ínclito Forges, el primero).






Una obra tan vasta, tan irregular, tan personal y tan graciosa, es merecedora de todos los homenajes que se le han tributado y, desde esta desnortada página, queríamos poner nuestro granito de arena. No obstante, el finado era muy polifacético y no sabemos por dónde empezar (ni si habrá más entregas). Ya veremos.




En lo personal, los chistes de Forges me hacían sonreir, me ponían de buen talante y me cautivaban con su personalísimo ingenio, unos más y otros menos; en sus últimos años de colaborador en El País, opino que había perdido buena parte de su chispa, pero claro, ¿quién puede ser agasajado por las musas con tantas décadas de lucidez? Lo mejor, para mí, estuvo en la crítica política ejercida en el tardofranquismo y en los primeros años de la transición, a través de unos personajes muy reconocibles, funcionarios y chupatintas, pertenecientes a unas clases medias, turulatas y casposas, que reaccionaban perplejas ante los vertiginosos cambios sociopolíticos en aquellos tiempos de sano descojono.





Luego, diversificó su repertorio, incorporando náufragos hambrientos, aviadores chapuceros, presos encadenados en mazmorras, lúcidos moradores rurales y variadísimos arquetipos, entre los que hoy quiero destacar a Concha y Mariano.




Mariano y Concha son una personalísima y celtibérica visión de la guerra de los sexos. Él es un señor bajito, enclenque y calvo, un varón sometido a la implacable férula de ella. Ambos representan la insatisfacción en las relaciones de pareja tradicionales. Concha la resuelve comiendo, lo que la lleva a una obesidad mórbida, o simplemente a estar gorda como una vaca, con lo cual se insensibiliza ante la frustración, convirtiéndose en una figura emblemática para feministas con sentido del humor (si tal categoría existiera). Mariano, calvo y sometido como acabo de decir, se refugia en el sarcasmo, la mordacidad, el exabrupto (foca, vacaburra, etc.) y, finalmente, en la impotencia, por cancelación de sus incumplidas ensoñaciones eróticas. No sé de qué eran paradigma esta pareja, igual sólo reflejaban la implacable devastación del paso del tiempo, pero calaron hondísimo en el inconsciente colectivo de una generación, la mía. Adiós Forges, macho, nos radiografiabas a la perfección.




miércoles, 24 de enero de 2018

Sepa Si Es Usted Amorfo O Apático

No pinta nada mal la posibilidad de clasificar a las personas, por sus rasgos de personalidad o carácter, en unos pocos tipos, cuyo conocimiento nos hiciera al prójimo más previsible, más manejable o, bueno, nos diera una herramienta de conocimiento y de poder sobre los demás, herramienta que facilitaría el cumplimiento de nuestros propósitos, tanto los más aviesos como los más bienintencionados.

Me apasionaba en otro tiempo con los manuales de Grafología, Astrología y otras peripecias de la pretensión de conocer el carácter o la personalidad de alguien, tan sólo viendo un texto de su puño y letra, o sabiendo el día y la hora en que su madre lo arrojó a este mundo traidor (donde nada es verdad ni es mentira y todo es según el color del cristal con que se mira).


Claro, el chiste está en que si conocemos o nos relacionamos con un par de centenares de personas, resulta muy desorientadora una tipología con doscientas personalidades diversas, que es lo que nos ofrece el mundo real, donde aunque todos somos muy parecidos, todos somos muy distintos.



Reducir semejante tropel a unos cuantos tipos básicos es lo que los psicólogos han intentado desde que los conozco y, de un manual de Psicología General que estudiaba de joven, procede este peculiar delirio, avalado por una escuela francesa de esta clase de cotilleos, iniciada por un tal Heymans.


Debo confesar que soy muy aficionado a las lucubraciones de todo tipo de charlatanes, cuando de niño iba a las ferias, se me caía la baba ante el rollo de cualquier vendedor de linternas, grageas curativas, paraguas o crecepelo, por lo tanto, la promesa de conocerme a mí mismo y a mis semejantes, con un patrón sencillo que da lugar a una tipología con tan sólo ocho caracteres principales, es muy atractiva (el popular horóscopo tiene doce).



Dicen los referidos psicólogos franceses que los rasgos esenciales del carácter son sólamente tres:


1. La emotividad: será emotivo aquél en el que los acontecimientos externos desaten reacciones emocionales intensas y será no emotivo aquel en el que la repercusión emocional de lo que le acontece sea más débil o controlable. No consigues un ascenso que esperabas, si eres emotivo, te hundes en la depresión, te emborrachas, no pegas ojo o rompes objetos de cerámica, si no lo eres, piensas, ellos se lo pierden, que les den... Un dueño poco escrupuloso le da una patada a su perrito porque se ha puesto muy pesado: al emotivo el espectáculo del maltrato le parte el corazón y su día se echa a perder, el no emotivo piensa "bah, no es mío".



2. La actividad: será activo el que reaccione ante los deseos y frustraciones poniéndose en marcha y no activo quien confía en que el destino está de su lado (o en su contra) y todo se resolverá esperando a ver qué pasa. Una persona activa trata, eso, de actuar para definir y alcanzar sus propósitos, mientras la persona no activa piensa que su esfuerzo es inútil y vale más combatir el aburrimiento en el sofá, viendo la tele, que hacer réplicas con palillos de la torre Eiffel (no olvidemos que los teóricos de este asunto son franceses).



3. La resonancia o repercusión, según la cual será primaria la persona de reacciones inmediatas, intuitivas y rápidas, la que responde a bote pronto y en el presente y secundaria aquélla que tiende a reaccionar de modo sosegado, reflexivo y más lento, con mayor peso de la experiencia pasada y las consecuencias futuras. Si a un tipo primario le cae una colleja, protestará de viva voz y tratará de devolverla en el acto, con lo que se quedará tan ancho; uno secundario puede encajarla sin reaccionar en apariencia y urdir una rencorosa venganza, durante semanas o meses, hasta que consiga arruinar la vida de su agresor.



Estas tres características dan 2x2x2 = 8 tipos psicológicos distintos, según las vayamos combinando de todos los modos posibles:


Emotivo. Activo. Primario = Colérico.
Emotivo. Activo. Secundario = Apasionado.
Emotivo. No Activo. Primario = Nervioso.
Emotivo. No Activo. Secundario = Sentimental.
No Emotivo. Activo. Primario = Sanguíneo.
No Emotivo. Activo. Secundario = Flemático.
No Emotivo. No Activo. Primario = Amorfo.
No Emotivo. No Activo. Secundario = Apático.



Mas allá de que los ilustres galos que parieron la idea se extiendan lo suyo con la explicación de los caracteres, y lo hacen, Napoleón y Miguel Ángel eran apasionados, la mayoría de los artistas son nerviosos, los buenos comerciantes y hombres de negocios suelen ser sanguíneos, Hitler era colérico y cientos de páginas por el estilo, yo, a esto, le doy un valor sólo ligeramente por encima del del horóscopo, para mí decir que alguien es sentimental, significa y me revela poco más que decir que es Piscis.



Por otra parte están la variabilidad y los estados intermedios. Te invito a que pienses que cada rasgo puro ocupa un eje de un sistema de coordenadas XYZ, en el que el grado de emotividad, actividad y resonancia te situarían en un punto en el espacio, siendo el problema real (y muy gordo) establecer una escala o medida de las tres variables. Por ejemplo, emotividad: una persona puede responder de modo muy emocional a un estímulo y quedarse tranquilamente sentada en su terraza ante otro de muy similar carga emotiva. Y en ese mismo sujeto habrá variaciones, según el día, la ocasión, el humor y otros mil imponderables.



Además, a mí el asunto me acaba pareciendo más una tipología moral que una tipología psicológica: emotivo es lo contrario de insensible y activo lo contrario de vago, el primario es más tarambana y el secundario tiene la capacidad de pensárselo mejor... Por no hablar de la nula aplicación del patrón en el ámbito educativo o de recursos humanos: oiga, ¿por qué ha suspendido mi hijo? Es que es un poco amorfo. ¿Y por qué no me han dado el trabajo? Es que hemos detectado que es usted un tipo apático... Pues no se hable más, oiga.




viernes, 5 de enero de 2018

Crónicas De Un Pueblo 3. Cabalgata De Reyes En Gurguzcullar Del Purejón

La comunidad del municipio virtual de Gurguzcullar del Purejón parece vivir sumida en un permanente enfrentamiento. El grado de consenso entre el vecindario de la red municipal es tan bajo que estamos perdiendo población a pasos agigantados. Muchos internautas se han censado en los vecinos municipios digitales de Grantajada y Cebollón en busca de mayor tranquilidad, porque en el nuestro salimos a polémica diaria. La cabalgata de Reyes, sin ir más lejos, ha sido este año motivo de una disparidad de criterios que ha derivado en reyerta internáutica. 

Era costumbre entre los usuarios con hijos pequeños, favorecer la publicación de una galería anual donde la secuencia fotográfica plasmaba a Melchor, Gaspar y Baltasar llegando con pompa y boato a Gurguzcullar, acompañados de sus cabalgaduras y pajes, portadores de varios gigabytes de regalos para los niños: videojuegos, películas de Pixar, canciones infantiles de reggaeton para los más calentorrillos, mandalas y dibujos para colorear... cosas así.


Hace ya unas cuantas temporadas que el aspecto reivindicativo y las apetencias por dotar de visibilidad a diversos colectivos han irrumpido en escena, tildándose la tradicional movida con camellos, reyes y pajes de constituir una comitiva retrógrada, trasnochada, casposa, carpetovetónica y facha.


Por supuesto, los tiempos evolucionan y la conciencia machista y patriarcal que puso en marcha esta ridícula y rimbombante parada, fue denunciada por el colectivo feminista en su artículo “Los tres Reyes Machos”. Así que se puso en marcha el cambio y, como es sabido, hace dos años, Melchora, Gaspara y Baltasara se pasearon en sus  airosos ponis. 



El año pasado, los Reyes de Oriente, fueron sustituidos por tres presidentes de Repúblicas Islámicas, para poner de relieve el imparable descrédito de la monarquía y la necesaria multiculturalidad de cualquier celebración no imperialista.

Este año, sin embargo, no ha sido  posible el acuerdo y cada una de las agrupaciones enfrentadas  ha decidido celebrar su propia cabalgata:


1.El colectivo antirracista ha puesto en marcha la suya, con los reyes blancos vetados: un esquimal y un indigena de la Amazonia han acompañado a Baltasar en su ronda vespertina de música étnica y regalos artesanales.


2.El comité antirrepresivo por la integración de todas las preferencias sexuales ha dotado a su cabalgata de la presencia de un exhibicionista (de descomunales atributos, por cierto), un necrófilo que aportaba un cadáver con el consentimiento de los deudos del finado y una dominatrix sadomasoquista vestida de cuero negro con tachuelas y provista de un látigo despellejador de siete colas.



3.Los de la asociación para la defensa de las tradiciones del occidente cristiano, montaban en tres alazanes blancos con sus impolutos uniformes del Ku klux klan de inmaculado Tergal y su llameante cruz en la que se leía “Powered by Repsol”.


4.Y, por último, los representantes de los partidos animalistas, para desagraviar a los otrora esclavizados mamíferos, cargaban en sus lomos unos orondos camellos de pelo tan brillante y sedoso que parecían gigantescos peluches, eso sí, dotados de la facultad de derramar ecológicas bostas (utilizables como calefacción no contaminante para niños desfavorecidos) y recibiendo, por tal motivo, el nombre de Cagalgata.


Cuatro cabalgatas, ¡cuatro! ¡Qué despilfarro! Pero, claro, tienen que estar representadas todas las sensibilidades contestatarias, ¿verdad?


sábado, 2 de diciembre de 2017

De La Naturaleza Y Cualidades Del Gilipollas

En la última reunión de la junta ordinaria de la “Asociación de Amigos del Parénquima”, tuve un rifirrafe verbal con uno de los vocales de la directiva a propósito de una subvención a la remolacha forrajera y, para remachar su argumentación en contra, la coronó con un expeditivo “¡Gilipollas!” Como no soy muy ducho en el arte de insultar en directo, debido a cierta escasez de mordacidad, ingenio y reflejos, opté por guardársela y, tras documentarme, espetarle un denuesto absolutamente irrebatible, que lo dejara convertido en el hazmerreír de las cucarachas.

Volví a casa cariacontecido y, antes de comerme el bocadillo de anchoas que me ha recomendado el médico porque es bueno para la hipertensión, consulté en el diccionario RAE el significado preciso del que, a mi juicio es el insulto más utilizado en el ámbito peninsular, un insulto al alcance de todos los niveles culturales y léxicos, contundente, vejatorio y políticamente correcto, al no denigrar a ninguna minoría, menospreciar ninguna orientación sexual, ni escarnecer al titular de ningún defecto físico o mental inevitable para el sujeto zaherido con este vocablo tan corriente.




En el diccionario consultado, pone exactamente: “gilipollas: 1. adj. malson. Esp. Necio o estúpido. Apl. a pers., u. t. c. s.” Doy por sentado de que te percatas de todas las abreviaturas y paso a reflexionar por escrito acerca del contenido de la palabreja.


Un tío (o tía) del que afirmamos ser un gilipollas es, sencillamente todo aquél que despreciamos porque su conducta nos parece necia o estúpida. Sin embargo, no somos poseedores de la clave de la sabiduría en el comportamiento: lo que a nosotros nos parecen acciones propias de un gilipollas, al propio gilipollas no pueden parecérselo de modo alguno, pues nadie dirá de sus obras y de sus palabras: “Es que claro, como yo soy gilipollas, no tengo otra opción que actuar así u opinar de esta manera”. “Conduzco a 190 kilómetros por hora porque, como soy gilipollas, no creo en absoluto que el exceso de velocidad tenga que ver con los accidentes de tráfico”.




Aquí tenemos una notable cualidad del vocablo, su simetría: a no dudar, aquél a quién tú consideres gilipollas porque no bebe en una fiesta muy enrollada, considerará que es una gilipollez beber alcohol y ponerse a decir sandeces como haces tú.


Al margen de la simetría, otra nota característica de la gilipollez es su tinte emocional: aquéllos con los que no eres capaz de empatizar aunque te esfuerces, suelen ser unos gilipollas, mientras que son “tíos majos” aquéllos con los que empatizas sin ningún esfuerzo ni reserva. Esto nos llevaría a una interesante cuestión de índole matemática: si A considera gilipollas a un conjunto de sujetos que conoce, B tendrá su propio conjunto de beneficiarios del epíteto, C el suyo... y así hasta completar determinada comunidad de sujetos más o menos interrelacionados. Los gilipollas más auténticos estarán en la intersección del mayor número de conjuntos enumerados por los sujetos opinantes, aunque esto es dar demasiada importancia a la impopularidad con la que nuestro término ultrajante podría confundirse o solaparse: así, un profesor duro y exigente, será un gilipollas para la mayor parte de sus alumnos.




Otra característica de la gilipollez, es que alcanza más fácilmente a colectivos que a individuos. Por ejemplo, si yo, como aficionado del Zaragoza, digo que los del Huesca son unos gilipollas. Si después acabo conociendo y tratando a unos cuantos aficionados del Huesca, descubriré que uno por uno “son majos”, esto es lo que nos pasa cuando tratamos con un cierto grado de confianza a las personas: descubrimos que la mayoría “son majos” o tratables o incluso interesantes, lo que pasa es que tomados en una masa indiferenciada y ajena nos parecían todos iguales. De este modo, la gilipollez se suele atenuar con el trato... salvo cuando es auténtica, pero seguro que puedes concretar y defender pocos casos de genuina adecuación del ultraje con el sujeto.




Otra nota característica es que es muy difícil ser un gilipollas a tiempo completo, lo normal sería decir estar gilipollas. El paisano que esta mañana me ha quitado una plaza de aparcamiento mediante una maniobra heterodoxa, ganándose así el mencionado baldón, por la tarde me ha hecho notar que se me habían caído veinte euros del bolsillo y es que estamos ante una cualidad muy difícil de sostener de modo perdurable.




Corrección política dentro de la malsonancia, simetría, contenido emocional negativo, aplicación muy fácil a colectivos externos y falta de carácter permanente, estas son las características de un insulto muy popular, que lo dice todo y no dice nada del receptor. Así pues, llegamos a la conclusión de hallarnos ante un vocablo comodín, apto para cualquier clase de persona. De todas formas no es tan inocuo... Un auténtico gilipollas se sentirá muy herido si lo profieres y podría intentar desviarte el tabique nasal. Y, si has llegado hasta aquí, estarás pensando en mí con una certeza que ya no podría discutirte aunque quisiera, sí amigo, hasta formo parte de una ONG: Gilipollas Sin Fronteras (al servicio de tu desahogo).
 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Mañana Empiezo

Es propio de la celebración de la noche de Fin de Año el propósito de iniciar un nuevo capítulo en nuestras vidas, quizá con cambios realistas y no demasiado ambiciosos, desterrando costumbres viciadas e intentando dar un giro a nuestras existencias llenas de previsibilidad, de grisura, de flaquezas y de componendas. Hacia el 5 de Enero, comienzan las dificultades y, como escribió Cavafis, constatamos, un año más, que siempre seremos lo que ya fuimos.

Mañana dejo de fumar, mañana hago las paces con mi hermano, mañana recojo y ordeno el trastero, mañana me pongo a dieta, mañana dejo de cascármela a todas horas, mañana dejo de perder el tiempo con los periódicos, a partir de mañana toco un ratito el saxo todos los días, a partir de mañana preparo unas oposiciones para oficial de juzgados, mañana empiezo a acostarme a una hora más temprana, mañana empieza todo.


Restos dejados por el asalto a los cielos

Habiéndome instalado en una edad colindante con la tercera, me doy de bruces con dos fenómenos vitales innegociables, dos pérdidas que están aquí, las sepa aceptar o no: por un lado disminuye la plasticidad en todos los terrenos, el cerebro se paraliza encallando en la comodidad de las rutinas, por otro, la energía va menguando a pasos agigantados. ¿Es posible un propósito que canalice estas dos menguas para declinar de un modo menos ostentoso? Ay, lo dudo mucho, pero, ay de aquél que no lo intente con toda la firmeza que sea capaz de reunir y se avenga en cambio a un crepúsculo perpetuo, mientras el calendario desgrana la cuenta atrás definitiva... Es evidente que ya no escalaré montañas, ni aprenderé a hablar alemán, ni correré una maratón, ni viajaré a Japón a ver los Juegos Olímpicos, pero si no soy capaz de poner un poco de orden y energía en mi cotidianeidad, me queda un largo y tedioso periplo hasta alcanzar el estado vegetal. Y luego, el mineral.


Las ayudas con las que cuento, al menos en mi caso, son dos: definir propósitos alcanzables y concretos y diseñar un horario estricto, práctico y compatible con mis escasas pero ineludibles obligaciones.


No se hable más: a partir de mañana comienzo mi preparación para presentarme como concursante cuando reediten Operación Triunfo. Es necesario llenar la vacante que dejó el óbito de David Bowie en el corazón de los inconformistas senior. Freddie Mercury me iba menos y, por ese motivo, no moví ficha en su día.


El original
El sosias (pintado en mi iPad)


Qué pedazo de canción (caigo una y otra vez en el espejismo de que habla  de mí). Y me gusta cómo está traducida.

martes, 19 de septiembre de 2017

El Amigo Gay

Con esta entrada certifico que este, más modesto que molesto, blog alcanza su punto más bajo, no sólo en lo relativo a difusión, asunto que, a estas alturas es ya irrelevante, sino en lo tocante al mal gusto, lo casposo, lo políticamente incorrecto y lo infamante y vergonzoso en general.

Hoy voy a proponer un sencillo jeroglífico que se me ocurrió el otro día, mientras extraía el cerumen de mis conductos auditivos, poco antes de lanzarlo, haciendo pinza con los dedos, hacia la ventanilla de un Audi que ignoró el paso cebra que me disponía a atravesar y que ya tanteaba con mi bastón.


Es un jeroglífico, según creo, rigurosamente inédito, similar a los de mi admirado D. Pedro Ocón de Oro, a los que tan aficionado era de joven. Puedes intentar desentrañar la imagen para responder a la pregunta:


¿Qué te propuso tu amigo gay?




Pero, como dudo que seas capaz de dar con la clave, pondré en unos días la respuesta en los comentarios de la entrada.


Parece que me burle de identidades sexuales minoritarias, lo cual, dentro de varios meses, será delito si determinadas propuestas presentadas al Congreso prosperan. En pocos años sólo me podré cachondear de los heterosexuales masculinos, mayores de edad, de raza blanca, religión católica, lengua castellana, sin taras físicas o psíquicas y que acrediten una renta anual superior a diez mil euros...


O del Rey. Siempre nos quedará el Rey.



Este otro, de carácter mucho más "blanco"
no lo he visto nunca en ninguna parte.
Así que me lo atribuyo alegremente.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Aprrrenda alemán!




En una revista gráfica alemana (patosamente maquetada, por cierto) sale esto en la sección de humor y pasatiempos... Como no entiendo ni una palabra del idioma de Goethe, me he quedado sin pillar el chiste.