domingo, 7 de septiembre de 2014

Ajedrez. Jugando A Los Cuatro Peones

Este es un sencillísimo juego que puede ser utilizado como iniciación al ajedrez. Se juega en un tablero cuadrado de cuatro casillas de lado: el bando blanco tiene ante sí 4 peones en su primera línea, los mismos que el bando negro, situado enfrente. Así pues, es un juego para dos jugadores, más un número indeterminado de mirones, que pueden decirle al que pierde: “eres más melón que los de Villaconejos”, o expresiones similares que siempre animan los juegos de café. En fin, éste es tan simple que no creo que se vaya a poner de moda, ni habrá campeonatos mundiales ni nada por el estilo, ya veréis. 

 
Los peones mueven hacia adelante una casilla sin cambiar de columna. Como en el ajedrez, pueden tomar o “comer” al que tienen delante en diagonal, pero el que tienen enfrente los deja trabados o bloqueados.

Explico esto para los que se dicen legos en el noble juego. Oigo a menudo sus razones: lo encuentran aburrido, las partidas son muy largas, los jugadores piensan mucho rato y el resultado es, demasiado a menudo, unas insípidas tablas.

Bueno, pues aquí tienen la solución: el de los cuatro peones es un juego ágil, rápido, hay que pensar pero no demasiado, finaliza en pocas jugadas y no acaba nunca en empate. Sólo tiene un inconveniente que luego diré.

Con las reglas del movimiento de peones heredadas del ajedrez, comienzan a mover las blancas y gana el primero que:

a) Se come todos los peones del adversario.

b) Llega con un peón hasta la primera fila del oponente, o

c) Deja al contrario sin movimiento, es decir, cuando le toca mover al pobre, tiene todos sus peones bloqueados y se convierte en el hazmerreír de la parroquia.

Como una imagen vale más que mil palabrotas, añadiré, sin comentarios, dos secuencias de partidas en las que, jugando con las blancas, hago el más espantoso de los ridículos.

Partida 1








 
El peón negro ha llegado a mi primera fila, por tanto pierdo.

Partida 2

 

 








 
Me he quedado sin peones, he vuelto a perder.Y eso que, en mi segunda jugada, he cambiado de plan.

 
Interesante posición: ay de aquél al que le toque jugar, pues ha perdido (todos los peones están inmovilizados).

Espero que paséis un buen rato antes de dar con la clave de la cuestión: pese al nefasto ejemplo de mis partidas, si ambos jugadores piensan un ratito y ninguno de ellos está aquejado por ninguna obnubilación pasajera, siempre ganan las blancas. Analizar todas las posibilidades, para un ajedrecista pasable, es un reto sencillo. El reto de hoy.

Problema: juegan blancas y ganan
 
La solución al problema anterior: 1. … De1+ 2. Af1 Dxf1+! 3. Rxf1 Ah3+ 4. Rg1 Te1 mate. ¿Cómo te has quedado?
 
¿Permitirán vapear durante las partidas?
 
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario