domingo, 25 de enero de 2015

La Montaña De Oro - Karl May

En un lugar de la infancia de cuyo nombre aún puedo acordarme, fui obsequiado por mi padrino con un libro que era y tal vez siga siendo, un regalo de los dioses para un lector de once o doce años. Se trata de “La montaña de oro” una voluminosa fantasía de un autor alemán, Karl May (1842-1912), que escribió monumentales sagas de aventuras que transcurren en lugares exóticos, cosa curiosa pues, al parecer, el escritor nunca viajó fuera de Alemania.

Karl May en 1905
 
Ésta que iluminó con héroes al viejo estilo los últimos años de mi infancia, transcurre en el oeste americano, durante los años de la construcción del ferrocarril hacia el Pacífico. Es una genuina novela del Oeste, una aventura por entregas, lo que hoy es terreno de las series televisivas, una odisea que siempre se interrumpe en el momento más emocionante… Yo leí las cuatro primeras partes: “El cazador de la pradera”, “El hacha de la guerra”, “La venus cobriza” y “La montaña de oro”, que venían en dos volúmenes de la editorial Molino. Removí cielo y tierra para dar con la continuación, sin ningún éxito, quedando truncada para siempre la venganza de uno de los protagonistas que jamás llegó a término en mi experiencia lectora. Perdí los libros de aquella infancia soñadora y muchos años después, ya mayorcito, tuve ocasión de adquirir una reedición que se había hecho para Círculo de Lectores: las mismas cuatro partes en un solo volumen titulado “La Montaña de Oro”, así que sigo sin conocer el desenlace.

Este nuevo volumen es el que he dado a leer a mis hijos, sorprendentemente, con bastante éxito, pues han sido ellos también enganchados por la innegable facundia creativa del autor y por la poderosa, bien articulada e ¿interminable? odisea que aquí se narra. Al leerlo ahora y, aun advirtiendo con claridad las evidentes trampas con las que toda la obra está ensamblada, no logro sustraerme del todo a la intensa fascinación que el libro produce, en parte por su misma fuerza y, en parte, heredada de cuando lo leí con la inocencia que una obra como ésta requiere.

La portada de la edición de Molino
 
No soy particularmente amante del género del Oeste: casi ninguna novela y escasísimas películas se han filtrado al prejuicio que suelo armar ante estas producciones, cuyo interés es para mí muy escaso: encuentro aquí una épica facilona, previsible, violenta y, sobre todo, muy ajada por el uso, con unos clichés muy gastados y con unos héroes y unos valores con los que no atino a identificarme.

Pero ay, colegas: aquí se nota que, cuando esta novela es escrita, ocurrealgo como lo escrito por García Márquez: “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo”. En las aventuras narradas por Karl May, hay algo de fundacional: se están armando las vigas maestras que levantarán todo el género. Lo consabido, la saturación y el cansancio vendrán después: ahora todo sorprende, todo maravilla, estamos en territorio virgen…

Pero, ¿es bueno el libro? No lo sé, no puedo ser ecuánime: me secuestró a una edad muy tierna. Narrativamente es muy convencional, los personajes son arquetipos carentes de profundidad, sutileza o matices. Y en lo estilístico, todo está al servicio de la acción, sin adornos: muy ligero y con mucho diálogo, que los jóvenes no son lectores pacientes. Entonces, ¿dónde está la gracia? Tampoco lo sé, pero a mi entender hay mucha, muchísima, desparramada por unas páginas de una inocencia arrebatadora.

Los personajes principales son dos: Old Shatterhand, un inmigrante alemán, más que valeroso, temerario, adornado de todas las cualidades positivas para medrar como héroe en aquellas tierras salvajes: fuerza, puntería, gran corazón, poderoso entendimiento y una solidez moral deliciosamente pasada de moda (como todo el libro). Su “hermano de sangre, el indio Winnetou, es una especie de alter ego gemelo: exactamente lo mismo, pero en piel roja. El resto de “los buenos”, componen un elenco encantador: el gracioso y atolondrado mentor Sam Hawkens, el orgulloso caudillo Inchu-Chuna, su delicada y adorable hija Nso-Chi… ¡Qué privilegio haberlos conocido a todos antes de que me saliera el bigote! (De mayor, ya no das crédito a semejantes maravillas).

En cuanto a “los malos”, también son bastante inequívocos: Rattler, el asesino borracho y despreciable, Tangua, el jefe kiowa orgulloso y rastrero y, el peor de todos, Santer, que es listo y carece de escrúpulos: un criminal peligrosísimo, con cuya momentánea huida el relato concluye.

La portada de Círculo de Lectores
 
Un relato de fuerte carácter episódico, en el que la acción apenas da respiro, aunque se articula con pasajes líricos, reflexivos o pseudo antropológicos, deliciosamente ajenos a los valores, preocupaciones y puntos de vista actuales. Entre que es una lectura que no permite el aburrimiento, que se puede hacer con una sola neurona y que está encantadoramente desfasada, ahora que la he emprendido por tercera vez, me ha vuelto a cautivar, devolviéndome retazos perdidos de una infancia lejana, recuperada durante unas cuantas horas.

El uno de enero de este año, han cerrado el acceso a la colección de papyrefb2.com. Es comprensible que se pretenda que los autores literarios tienen derecho a comer y lo es, también que sus señorías den en atajar la piratería (de momento, la ajena), aunque yo tengo una observación y queja al respecto: admito que las novedades sean puestas a buen recaudo del “todo gratis”, eso me entra en la cabeza, pero ¿libros como éste? Si no se pueden conseguir de otra manera que a través de un amable usuario, que ha escaneado y hecho un reconocimiento de texto de su propio ejemplar, entregando su tiempo libre a una comunidad de lectores, y mientras, las editoriales, que podrían digitalizar con facilidad sus fondos y sacar algún dinero, se dedican a plañir mientras se tocan las pelotas.

Consciente de que no se puede encontrar esta novela ni pagando, te la enlazo aquí abajo. Es una traducción al español de Sudamérica, vale la pena aunque tendrás que lidiar con pequeñas diferencias léxicas, descárgala y ponla en un lector al alcance de tu hijo. Good old fashioned adventures, thousand devils!


4 comentarios:

  1. Yo también los leí cuando era un crío, gracias a la Biblioteca de Monzón. Me transportaron durante las calurosas noches de verano a lugares increíbles... :)

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  2. Un montón de información al respecto:
    http://jviader.com/llibres/may/may000.html

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  3. yo tengo muchas obras de Karl May en epub y pdf.
    si lo deseas te las puedo hacer llegar.
    he sido miembro de la Sociedad Karl May de Alemania, y creo que no habra ningun lector español que tenga mas obras de este autor que yo.
    saludos
    lorenzo.mateo@hotmail.es

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    1. Te lo agradezco, aunque debo reconocer que yo no soy estrictamente un fan de Karl May... Tuve la ocasión de leer, al cabo de muchos años, la continuación, La venganza de Winnetou y no me pareció tan deslumbrante. Tengo alguno más, así que aún les daré una oportunidad.

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