jueves, 12 de mayo de 2016

El Chopo Y El Agua Enamorados - Pedro Salinas

Copio este poema que las musas dictaron al gran poeta del amor, Pedro Salinas, de una antología poética de Vicens Vives, titulada “La rosa de los vientos”. La he tomado prestada de la mochila de mi hijo el pequeño, alumno de Primero de la ESO. Me imagino que su profesor de Lengua y Literatura estará intentando que el muchacho se aficione a la expresión de lo inefable…


Mi propia profesora, doña Ángela Abós, lo intentaba hace 50 años con “Platero y yo” sin ningún éxito: es ahora cuando paladeo y venero a Juan Ramón Jiménez, en aquél lejano entonces, me parecía un cursi, un excéntrico, un pesado, un relamido y un sensiblero, por orden alfabético, los dioses me perdonen tanta carencia y desatino.



Salinas tuvo algo más de fortuna inicialmente: servía para requebrar a las chicas… No me atrevo a preguntarle a mi hijo cómo hacen eso ahora.



EL CHOPO Y EL AGUA ENAMORADOS


El agua que está en la alberca
y el verde chopo son novios
y se miran todo el día
el uno al otro.


En las tardes otoñales,
cuando hace viento, se enfadan:
el agua mueve sus ondas,
el chopo sus ramas;
las inquietudes del árbol
en la alberca se confunden
con inquietudes de agua.


Ahora que es la primavera,
vuelve el cariño; se pasan
toda la tarde besándose
silenciosamente. Pero
un pajarillo que baja
desde el chopo a beber agua,
turba la serenidad
del beso con temblor vago.


Y el alma del chopo tiembla
dentro del alma del agua.


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